Viajes

Afán por viajar al exotismo tras visitar la exposición de Gauguin en el museo Thyssen

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Parau api, obra de Gauguin en la exposición del museo Thyssen-Bornemisza en Madrid

En el actual panorama de exposiciones en Madrid, sin duda la exposición de Gauguin del museo Thyssen-Bornemisza ocupa un lugar destacado.

Tras su inauguración, he tenido la ocasión de visitarla y he podido constatar como el título de la exposición, Paul Gauguin y el viaje a lo exótico, expresa muy bien las sensaciones que suscita la visión de la obra del artista francés.

En concreto, de la que puedes ver en esta exposición temporal, pues la misma se ciñe a la última época de Paul Gauguin, con obras pintadas durante su viaje y estancia en Tahití, donde finalmente falleció.

No hay duda que el exotismo es el gran protagonista de la exposición. Pero frente a la idea que puedes tener del gran colorido en la obra de Gauguin, sin duda justificado por pinturas como Parau api, llegada desde la galería Neu Meister de Dresde, o Mata mua, que podemos ver habitualmente en la propia colección del museo Thyssen, quizás te sorprendan los tonos verdes oscuros que caracterizan a gran parte de las obras expuestas.

Esto se debe a que en ella se refleja el verdor de la gran vegetación de los paisajes paradisiacos de Tahití, y la representación por Gauguin de su deslumbrante naturaleza. Lo puedes ver sobre todo en las secciones de la exposición dedicadas al «Paraiso tahitiano» y «Bajo las Palmeras».

Ese exotismo que envuelve toda la exposición se expresa en obras de otros artistas también presentes en la misma. Desde los que han influido en la obra de Gauguin, o que se han visto influidos por ella, y en concreto, en algún cuadro del pintor francés Delacroix realizado durante su viaje al norte de Africa.

Pero ese exotismo se complementa con el afán por viajar a descubrir países exóticos, como pueden ser los asiáticos o la propia Polinesia.

En un momento en que viajar a esos países es más fácil que nunca, de forma que en 20 horas te puedes trasladar a Tahití, adquiere aún más valor la existencia de ese afán viajero en la época en que Gauguin tardó más de dos meses en llegar a Polinesia.

No te sorprenda que, tras visitar la exposición de Gauguin, salgas con ese afán viajero y el deseo de conocer un lugar exótico como puede ser Tahití, y en concreto sus aún salvajes islas Martinicas.

A reafirmar ese afán posiblemente te puede ayudar el libro «Cuaderno de viaje, Tahití y Gauguin«, que ha sido publicado por el museo con motivo de la celebración de la exposición en Madrid, y que refleja la experiencia de un viaje siguiendo las huellas de Gauguin en Tahití.

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